Por fin llego a la calle, el estaba ya en el coche, su padre arranco y la vieja tartana hizo un ruido, ella acelero el paso, grito su nombre y... el se giro y abrió mucho los ojos, el coche empezó a moverse.
Se acabo, todo se había terminado, pero aun tenia algo que decir:
-¡TE QUIERO! -desde el coche vio como el articulaba la palabra "¿que?" Idiota, jamas aprenderá a leer los labios
-¡QUE TE QUIERO! -esta vez el pareció entenderlo, pero no le dio tiempo a escuchar o ver la respuesta.
Se había acabado todo, empezó a sentir el agua del todo y una voz en su cabeza le invito a resguardarse, pero la ignoro, siguió allí, en medio de la carretera, incapaz de todo menos de respirar: Se había acabado... y todo era culpa suya. Se dispuso a irse, pero una mancha en la lejanía le hizo permanecer alli, entorno la mirada ¿seria? no veia gran cosa ¡como se arrepentía de no llevar siempre las gafas!
Estaba cada vez más cerca y ya sabia lo que era, el frio de su corazon se habia ido y un agradable calor inundo su pecho... y sus labios.

